
Ya en 1900 los campos al sur
de Maquinchao, ofrecían ricas pasturas para una veranada segura y
superiores a otros asentamientos en la región. La llegada del
ferrocarril en 1911, tendiendo etapas desde San Antonio Oeste en la
costa marítima al cordillerano Nahuel Huapí, aportó su impronta para
el surgimiento del pueblo y desarrollo de importantes firmas de
ramos generales junto a la excelencia de cueros y lanas.
El censo de 1920 consignó 279 habitantes y a solicitud de los
pobladores por mejorar las comunicaciones zonales, se creo un
servicio regular de automóviles de pasajeros, uniendo la localidad
de Gral. Roca, en dura travesía de dos días entre huellas castigadas
por el terreno rebelde y el clima sin tiempo ni anuncio….



Con la indispensable condición
del esfuerzo cortando leguas, la inmigración punteando a ojo la
orientación, plantó el carretón entre el monte, los cerros
silenciosos y el ancho horizonte. La aproximación de organizar un
precario poblado se hizo justicia y allí anduvieron a destajo con
vena vocacional y pionera de fundantes, dándole forma al lugar y
dibujando las primeras casas.
Campos útiles y sobradas extensiones constituyeron con el tiempo un
centro de atracción y para 1906, la firma Sassemberg, sucursal de
ramos generales y acopio de frutos del país levantaba sus
instalaciones. Apurando los años vendrían otros vitales núcleos
abriendo las puertas de pequeños comercios y el afianzamiento
gradual de las tareas rurales, merito pequeños grupos inmigrantes .
Para 1910, Centenario de la Revolución de Mayo, la polvareda
anunciaba la llegada de la caravana carguera de José Manzur.
El entusiasmo preanunció la llegada del ferrocarril,
materializando las ideas de Exequiel Ramos Mejía justificando un
devenir posible en el desarrollo económico regional con el camino
del riel y a la vista de testigos, la llegada de la primera
locomotora en 1911 se dibujó en el horizonte.
Pronto la convivencia entre técnicos, obreros y nuevas familias se
fusionaba y la estación ferroviaria creció marcando la punta rielera
y bautizada Los Menucos, con su primer jefe de estación, Juan
Chironi mientras otro capítulo en la historiografía de este
genuino conglomerado de ilusiones y esperanzas, se iniciaba en el
proteico recodo de la extensa y cautivante Línea Sur…..



La línea iniciada desde San
Antonio a fines de 1908, mantenía un ritmo de construcción de 600
metros diarios camino a Valcheta y a la celeridad demostrada en la
construcción de este tramo, despertaba elogiosos comentarios en el
país.
“Hace escasamente un año que el Ministro de Obras Públicas dispuso se
diera comienzo al desarrollo de esta obra y al término de este
período, ya se han cubierto los primeros 100 kilómetros” resaltaban
los periódicos capitalinos.
Empero nuevas políticas ejecutorias, golpearon la continuidad del
importante proyecto en un estanco de indecisiones, para retomar el
tendido ya sin el ritmo inicial . Para 1916 se habían ejecutado 426
kilómetros, en l917 sólo 23, totalizando 449, para quedar detenidos
en la actual población de Ingeniero Jacobacci.
Reiniciadas las obras en 1922, los cambios serían muchos al concepto
primigenio del ministro Ramos Mejía, con un impulso trasandino y
exportador, meritando la región rural, económica y poblacional,
optimizando el crecimiento genuino de sus campos y la industria
lanar y minera.
Si bien el ferrocarril serviría para comunicar las incipientes
poblaciones, la proyección del gobierno central incorporaba el
criterio de construir una estación final, y meca turística
transportando visitantes a la cordillerana Bariloche que
amanecía. Meritorio, pero no fundamental al sueño y desarrollo
inicial de Mejía, constructor de progreso multiplicador con
identidad propia, de una extensísima Línea denominada Sur y sus
pueblos.


El año1882, marca el proceso
de desmerinización de la pampa húmeda, con el traslado a la
Patagonia de cientos de miles de ovinos merinos abrazando los
inmensos campos vírgenes tras la nueva frontera sur, epílogo y
consecuencia de la campaña al desierto y expediciones
complementarias (1879-1883).
El norte patagónico amanecía económicamente con acelerado ritmo de
explotación lanar y consecuentemente, la calidad de la esquila
satisfacía la gran demanda de fibras textiles a Europa.
Se desarrollan grandes latifundios de propiedad y capital británicos
“las estancias de los ingleses” donde se incrementan los altos
niveles técnicos y refinamiento de planteles.
Para 1895, las existencias en el territorio de Río Negro de ganado
ovino ascendía a 1.000.977 cabezas y diez después alcanzaban
los 4.724.844 animales.
Las autoridades del puerto de San Antonio Oeste, punto de embarque de
las regiones del “sur rionegrino lanar”, registraban en 1903, la
cifra de 2.000.000 de kilos exportados.



“A pesar
de los inconvenientes la obra iniciada a fines de 1908, mantenía su
ritmo de 600 metros diarios hacia su primer destino en Valcheta,
para alcanzar esa terminal a principios de 1910. La celeridad del
tendido en este tramo despertaba elogiosos comentarios “realza la
labor de los directores y operarios, máxime si se tiene en cuenta
las enormes dificultades que han tenido que allanar. Luchando contra
la escasez de agua, teniendo que ser llevada en cargamentos
especiales”.
La inauguración oficial del tramo San Antonio Oeste-Valcheta en
marzo de 1910, fue realizada con la presencia del presidente de la
Nación Dr. Figueroa Alcorta, en medio de un clima entusiasta que las
crónicas dejaron registrado: “Los arcos levantados aquí para la
fiesta en los talleres y en Valcheta, sintetizan admirablemente el
pasado y el futuro de esta zona. Aquí pudo el antiguo habitante,
lograr su vida sencilla, aquí podrá el nuevo poblador desarrollar su
vida compleja e industriosa”.
Mientras tanto, la Comisión a cargo del ingeniero Bailey Willis
proseguía sus estudios para la continuación del trazado del
ferrocarril que debía vencer las dificultades surgidas a 250
kilómetros de San Antonio, en la zona de Anecón Grande donde los
ríos habían cavado profundas gargantas en la meseta.
Ubicar la ruta del ferrocarril
era la tarea inmediata, sin olvidar el plan de largo alcance del
Ministro Ezequiel Ramos Mexía “ el ferrocarril es un medio para un
fin, un implemento necesario para desarrollar las zonas intermedias
y cordillerana y extenderse a través de ella, a un puerto del
Pacífico en Chile”.
La Comisión renueva sus estudios y análisis de posibles
alternativas, entre las cuáles la ruta sobre la alta planicie al sur
de Anecón Grande por Pilcaniyeu, abriría las mejores perspectivas
para llegar al Nahuel Huapí.
Se completan numerosos datos de la región y de los pasos
cordilleranos más aptos para el difícil cruce hacia Chile.
Voluminosas carpetas de informes y mapas debían ser presentados a la
brevedad al gobierno nacional y Bailey Willis fue autorizado a
viajar a los Estados Unidos, para compilar la información mas
actualizada sobre ingeniería en la construcción de ferrocarriles en
zonas extremas.
A su regreso la situación política argentina, se presentaba muy
desfavorable; una crisis ministerial había estallado en setiembre de
1912, provocando la interpelación del ministro Ramos Mexía por parte
del Congreso Nacional y su inmediata renuncia, impedida por el
presidente Roque Sáenz Peña con un fuerte respaldo.
Nuevamente se reanudaba el trabajo de la Comisión y su tarea hacia
1913, era el estudio de la extensa zona cordillerana en una
extensión de 100.000 kilómetros cuadrados, para la creación de una
ciudad en la zona andina que debía atraer población, transformar la
fuerza de las aguas en energía, campos de pastoreo y un provisor
desarrollo en pocas décadas, junto a otros puntos en la larga línea
del ferrocarril.


En mayo de 1913, todos los
datos reunidos como informe preliminar fueron presentados por Bailey
Willis al ministro Ramos Mexía y base de la voluminosa publicación
que el geólogo estadounidense publicó tiempo más tarde, con el
título: “ El Norte de la Patagonia.”
Sin embargo nuevos y muy serios problemas surgían alterando el
enorme esfuerzo del proyecto, generando un estancamiento en el
tendido de vías y el proyecto poblacional andino.
El Congreso Nacional con una bancada mayoritariamente hostil a los
planes de “promoción patagónica” por Ramos Mexía, iniciaba un
frontal ataque a su política negándose a votar las partidas de
fondos necesarios, para cubrir las mínimas necesidades del
ministerio a su cargo.
El poderoso poder invisible del capital era elocuente, y tras una
reunión que Willis había mantenido con el Administrador
General de Ferrocarriles del Sur, el cuál le expresó
sentenciosamente “que no convenía a los planes de su empresa que los
ferrocarriles nacionales se construyeran para competir con los
futuros intereses del ramal sur en la Patagonia” era evidente que
grandes intereses económicos y políticos, se conjuraban en
desbaratar el proyecto patagónico.
A fines de 1913, el ministro Ramos Mexía se alejaba de sus funciones
ministeriales, la enfermedad y muerte del presidente Sáenz Peña y su
sucesor Victorino de la Plaza con un nuevo equipo de ministros (
Manuel Moyano en Obras Públicas) ex Director de Ferrocarriles
Británicos en el país, generaría mayores dificultades para la
continuidad de la notable obra de Mexía, y la objeción de los
estudios y diagramas de Willis.
El estallido de la Gran Guerra Mundial en 1914, y las consecuencias
para el país con la falta de combustibles, disminución de pasajeros
y cargas marítimas y particularmente la reducción de inversiones
extranjeras y las tensiones socio-económicas locales, justificaron
el fin de la Comisión y el programa de promoción patagónica.
El 15 de enero de 1915, quedaron archivados decenas de carpetas en
los depósitos del Ministerio; un final que vaticinó Ramos Mexía su
inspirador y creador, al dejar su cartera.
Poco se hizo posteriormente, hacia 1917 se tendieron escasos 23
kilómetros, totalizando 449 para quedar paralizadas las obras en
Huahuel Niyeu (Ingeniero Jacobacci).
Se debió esperar hasta 1922, para la reactivación de las tareas pero
las mismas se realizarían con otras perspectivas; la terminal no
sería trasandina, sino una meca turística, San Carlos de Bariloche.

En sus memorias, Ezequiel
Ramos Mexía comentaba con amargura este cambio diciendo “ los de la
Patagonia han sido celebrados como mera línea de turismo”el proyecto
original había sido olvidado y la importancia de San Antonio Oeste
como punta de riel y consiguiente puerto activo de carga y descarga,
para el intercambio marítimo y los puntos de interconexión a través
de la línea sur del ferrocarril con la idea de florecientes pueblos,
yacían al margen de la iniciativa.
Para 1924, la línea San Antonio-Bariloche era explotado en sus dos
terceras partes; había aumentado su volumen de cargas y pasajeros,
pero lo predominante seguía siendo el transporte de agua potable y
materiales para la prolongación de las vías férreas.
Entre 1929 y 193l, se logra la intercomunicación entre San Antonio
Oeste-Viedma-Carmen de Patagones y Bahía Blanca, al finalizar las
obras del puente ferrocarretero sobre el río Negro y así la
dependencia con el puerto bahíense se concreta a expensas de San
Antonio.


A nivel mundial el año
1929 fue el preludio de la gran crisis del 30, sacudiendo la bolsa
de valores de Wall Street con efectos similares en las principales
capitales europeas, fuertemente endeudadas con los parámetros de la
moneda estadounidense.
En el país las consecuencias repercutieron con la caída de las
exportaciones, desocupación y la revolución militar restaurando la
república conservadora.
El ferrocarril San Antonio Oeste-Bariloche vuelve a paralizarse y la
Compañía Inglesa de Ferrocarriles del Sur, ofreció terminar la obra
penetrando así en la zona de influencia del ferrocarril estatal.
Firmado el contrato hacia 1933, la empresa se comprometía a terminar
la línea, pero a 11 kilómetros de Bariloche era rescindido para ser
adjudicado a otra empresa británica, finalizando la obra en 1934.
Los rieles habían llegado finalmente al kilómetro 811.
Cuando en ese año los trabajos quedaron definitivamente concluidos
en Bariloche, nada recordaría el viejo sueño pionero e
industrialista de Ramos Mejía y Bailey Willis.”

La Galera Patagónica Web
agradece los apuntes de las profesoras Stella González y Mirta E.
Madies sobre su trabajo de investigación “Hacia una metodología de
integración de las ciencias Historia y Geografía. Su aplicación al
estudio de la localidad de San Antonio Oeste.” Viedma 1989.
Extractos.